Implantes hormonales: precio y riesgos del método que usan Burlando y otras celebridades

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El abogado Fernando Burlando dijo en una reciente entrevista que utiliza un implante hormonal para preservar energía y libido a los 60 años, lo que reavivó la discusión sobre terapias hormonales y envejecimiento. La relevancia es inmediata: con la población envejecida aumenta la demanda de tratamientos que prometen mejorar calidad de vida, pero también surgen dudas sobre seguridad, indicación y seguimiento médico.

Qué son realmente los implantes

Contrario a la imagen popular del “chip” o la “barrita”, los tratamientos implantables son piezas sólidas que se colocan bajo la piel —generalmente en el glúteo o el abdomen— y liberan hormonas de forma paulatina. Los especialistas los conocen como pellets, pequeños cilindros que administran testosterona, estrógenos o progesterona durante semanas o meses.

Adrián Gaspar, médico experto en longevidad, explica que esta vía facilita una entrega constante del principio activo y suele preferirse por su comodidad, aunque siempre debe ir precedida de una evaluación médica.

¿Quiénes pueden beneficiarse?

Estos implantes se emplean tanto en hombres como en mujeres, pero solo cuando hay una causa comprobable: una disminución real en la producción hormonal que afecta la salud o la calidad de vida.

En hombres, la caída gradual de testosterona —la llamada andropausia o déficit de testosterona de inicio tardío desde el punto de vista clínico— puede comenzar alrededor de los 45 años y manifestarse con una colección de síntomas que muchas veces pasan desapercibidos.

  • Disminución del deseo sexual y dificultades eréctiles
  • Menor energía, fatiga persistente e irritabilidad
  • Pérdida de masa muscular y ósea; aumento de grasa abdominal
  • Trastornos del sueño y déficit de concentración

Cómo se confirma el diagnóstico

El diagnóstico no se limita a lo que relata el paciente. Según Omar Marcelo Espinoza, jefe de Urología Funcional del Hospital Posadas, es imprescindible una historia clínica completa, examen físico y análisis de laboratorio.

Entre las pruebas requeridas están mediciones de testosterona total y biodisponible —preferiblemente en sangre matinal—, al menos en dos ocasiones, además de controles prostáticos y estudios metabólicos para descartar otras causas.

Opciones terapéuticas y costos

Cuando la evaluación confirma un déficit y los síntomas son relevantes, los médicos pueden proponer distintas formas de reemplazo hormonal. Cada formato tiene ventajas, contraindicaciones y costos distintos.

  • Pellets subdérmicos: colocación ambulatoria; liberación continua durante meses (suelen durar más en hombres que en mujeres). Coste aproximado: desde unos US$ 1.000 para hombres y US$ 300–400 para mujeres, según el país y la clínica.
  • Geles o parches: aplicación diaria en la piel; permiten ajustar dosis con rapidez. Precio mensual variable.
  • Inyecciones intramusculares: pautas cada semanas o meses según formulación; suelen ser más económicas en cada dosis pero requieren administración periódica.

En mercados locales, el precio de un mes de gel o parche puede oscilar en rangos amplios y las inyecciones también muestran variaciones según concentración y frecuencia. Aun cuando los pellets resultan más costosos, muchos pacientes los eligen por la comodidad de no tener que acordarse de aplicaciones diarias.

Beneficios esperados y límites

Los usuarios y la experiencia clínica suelen reportar mejoría en el deseo sexual, aumento de masa muscular, ánimo y concentración, incluso mayor densidad ósea. Sin embargo, no se trata de una solución milagrosa.

Gaspar advierte que, para optimizar resultados, la terapia hormonal debe complementarse con ejercicio, nutrición adecuada y sueño reparador; la hormona sola no suple malos hábitos.

Riesgos y precauciones

Como cualquier intervención, estos tratamientos pueden producir efectos adversos: acné, aumento de vello en mujeres, alteraciones lipídicas o riesgos prostáticos en hombres. Por eso no se recomiendan en pacientes con determinadas patologías y requieren control periódico por urólogo, andrólogo o ginecólogo especializado.

El debate en la comunidad médica

Parte de la controversia radica en que muchos pellets se preparan en farmacias de manera magistral y no siempre forman parte del circuito industrial con grandes ensayos clínicos. Aun así, la práctica clínica acumulada durante décadas muestra eficacia y seguridad cuando la indicación es adecuada.

Espinoza subraya que el problema más frecuente es la indicación indiscriminada: cualquiera que ofrezca terapia hormonal sin evaluación completa está poniendo en riesgo al paciente.

La mirada desde la salud femenina

En mujeres, la terapia hormonal de la menopausia (THM) recupera relevancia tras revisiones regulatorias que relativizaron riesgos previos. Mónica Ñañez, referente en climaterio, recuerda la importancia de iniciar tratamientos dentro de la llamada ventana de oportunidad —antes de los 60 años o en la primera década tras la menopausia— para maximizar beneficios cardiovasculares y cognitivos.

Además de los estrógenos, en ciertos casos se ha indicado testosterona para tratar el deseo sexual hipoactivo, siempre bajo estricta supervisión.

Qué debe llevarse el lector

El episodio público de Burlando volvió a poner sobre la mesa un tema médico que interesa a millones: la posibilidad de mejorar síntomas asociados al envejecimiento hormonal existe, pero su uso responsable depende de un diagnóstico riguroso y de controles continuos.

Si una persona sospecha que tiene un déficit hormonal, la recomendación es consultar a un especialista, solicitar los estudios apropiados y discutir riesgos, beneficios y alternativas antes de iniciar cualquier tratamiento.

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