El presidente confirmó que, por ahora, el régimen de bandas cambiarias se mantiene y condicionó su eliminación a la absorción del exceso de pesos en la economía, una medida que busca reducir presiones sobre la inflación y evitar episodios de fuerte volatilidad en el tipo de cambio. Sus declaraciones, realizadas esta semana en una entrevista con la agencia Bloomberg, marcan el rumbo inmediato de la política cambiaria y económico-financiera del gobierno.
Según el mandatario, el Banco Central debe completar primero la tarea de retirar del mercado la masa monetaria sobrante antes de plantear una liberalización plena del dólar. En su relato, ese paso es imprescindible para que una apertura cambiaria no se traduzca en un repunte inflacionario.
En la conversación con Bloomberg, el presidente defendió la estrategia oficial basada en achicar la base monetaria y consolidar el equilibrio macroeconómico. Dijo que solo cuando se logre “limpiar” ese excedente será posible avanzar hacia un esquema más abierto sin riesgos para la estabilidad.
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Más allá del calendario del BCRA, el mandatario aprovechó para reivindicar la apertura comercial y cuestionar las políticas proteccionistas: sostuvo que encarecer productos para proteger empleos suele perjudicar al conjunto de la población y que la competencia internacional puede reasignar fuerza laboral hacia actividades de mayor productividad.
Explicó con ejemplos prácticos que la reducción de precios en ciertos bienes libera recursos para otros consumos, lo que —a su juicio— termina generando empleo en sectores distintos a los que pierden posiciones frente a la competencia externa.
- Para los consumidores: potencial descenso de precios en bienes importables y mayor poder de compra si se mantiene la estabilidad macroeconómica.
- Para el mercado laboral: posible traslado de mano de obra entre sectores, con efectos locales de ajuste pero beneficios agregados en eficiencia.
- Para el BCRA: la prioridad es completar la absorción del excedente monetario antes de flexibilizar el control de cambios.
- Para la economía: menor riesgo de volatilidad cambiaria si se reduce la liquidez atrapada en pesos.
En el tono político, el presidente relativizó las diferencias ideológicas dentro del Mercosur y pidió una relación práctica con los socios regionales, enfocada en resultados operativos más que en debates teóricos. “No se trata de un intercambio intelectual: están en juego vidas y empleos”, dijo al defender un pragmatismo orientado a resultados.
También se refirió a corrientes económicas rivales y citó a pensadores liberales para criticar modelos estatistas: puntualizó que las propuestas socialistas, aunque atractivas en el papel, suelen fallar en la aplicación práctica, una observación que utilizó para justificar su hoja de ruta.
El mandatario remarcó además los primeros números de su gestión: afirmó que detuvo un proceso inflacionario extremo y redujo rápidamente un déficit elevado en los primeros meses. Estas afirmaciones buscan mostrar que las medidas aplicadas ya estarían dando resultados macroeconómicos iniciales, según su versión.
En un panorama donde la estabilidad cambiaria es vista como condición necesaria para la recuperación, la hoja de ruta oficial deja claro el orden de prioridades: primero corregir la base monetaria, después avanzar hacia una mayor libertad cambiaria. El calendario dependerá, en buena medida, de la velocidad con la que el BCRA logre su objetivo de absorción del exceso de pesos.












