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La intervención del presidente en el Foro de Davos 2026 volvió a encender el debate sobre la naturaleza de su liderazgo y sus efectos en la Argentina. Según la analista Emilia Hassan, lo expuesto en el evento confirma un estilo personalista y confrontativo cuyos efectos ya se perciben en la economía y en la política exterior del país.
Hassan evaluó el discurso como una pieza pensada más para consolidar apoyo interno que para construir alianzas multilaterales. Señaló además el carácter provocador de la apertura, en la que el mandatario dejó claro su distanciamiento de tradiciones intelectuales como la de Maquiavelo.
Rasgos del nuevo patrón de poder
La especialista ubicó a este tipo de conducción en una tendencia global de líderes que priorizan la acción directa y la visibilidad pública por encima de los procedimientos institucionales. Citó la categoría propuesta por el analista Giuliano da Empoli para describir un perfil político que rompe wither las reglas establecidas en nombre de la eficacia.
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En la comparación que trazó Hassan, el presidente comparte rasgos con figuras como Donald Trump y Nayib Bukele: discursos que construyen identidad frente a la “casta”, desafíos a las normas y una fuerte apuesta a la confrontación como herramienta de legitimación.
Impacto económico y social
Desde lo económico, la lectura fue crítica: el paquete de reformas impulsado por el gobierno es, a su juicio, de alta intensidad y con pocos mecanismos de protección social. Eso, advirtió, puede agravar la precariedad de segmentos vulnerables y debilitar industrias que no logren adaptarse con rapidez.
- Mayor riesgo para los sectores más fragilizados ante medidas de liberalización acelerada.
- Presión sobre la industria local por apertura de mercados y reducción de regulaciones.
- Refuerzo del relato de “milagro político” como herramienta para presentar resultados económicos.
- Costos políticos y sociales que podrían emerger a mediano plazo si las expectativas no se cumplen.
Hassan puntualizó que buena parte del mensaje de Davos busca exhibir triunfos económicos para diferenciar la gestión de sus antecesores, aunque todavía es temprano para evaluar los resultados reales.
Política exterior: alineamiento y personalización
En el terreno internacional, la especialista detectó un alineamiento nítido con Estados Unidos e Israel, tanto en declaraciones como en votaciones multilaterales. Según sus datos, aproximadamente 95% de las decisiones argentinas en Naciones Unidas desde la asunción han coincidido con la posición de Washington.
Más preocupante, dijo Hassan, es la sustitución de redes diplomáticas y procedimientos por relaciones personales entre líderes, un fenómeno que puede debilitar la predictibilidad y el funcionamiento de la burocracia estatal.
Contexto global y oportunidades estratégicas
Hassan enmarcó este fenómeno en la transición del orden internacional: el debilitamiento de los equilibrios liberales, el ascenso de potencias como China y el aumento de la volatilidad global obligan a rediscutir alianzas y acuerdos.
En ese marco, valoró el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea como una apuesta por la previsibilidad económica frente a un mundo menos estable, y subrayó que Europa y la región buscan interlocutores fiables para mantener la cooperación comercial y democrática.
“La preferencia por decisiones unilaterales o por el uso de la fuerza comercial no beneficia ni a los negocios ni a la calidad institucional”, concluyó la analista, advirtiendo que las consecuencias de este viraje político y diplomático se medirán en los próximos años.












