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La Unidad de Información Financiera volvió a cambiar de titular: Paul Starc presentó su renuncia este jueves, en un movimiento que reconfigura la cúpula del organismo clave en la lucha contra el lavado de activos y llega en pleno proceso de reorganización del Ejecutivo. La salida, apenas un año después de su llegada, plantea incertidumbres sobre la continuidad de políticas y la coordinación con organismos internacionales.
Paul Starc, quien ejercía como jefe de la UIF tras reemplazar a Ignacio Yacobucci en enero de 2025, dejó el cargo alegando “motivos personales”, según confirmó el Ministerio de Justicia en un comunicado oficial. El texto agrega que su dimisión fue aceptada y que Starc colaborará con el gobierno en nuevas responsabilidades vinculadas a gestión y desarrollo financiero.
El comunicado oficial subraya que la decisión es de carácter personal y no detalla causas adicionales. Starc, ex fiscal federal en Tres de Febrero, sobresalió por su intervención en investigaciones de fuerte repercusión pública en la provincia de Buenos Aires, entre ellas el caso de la desaparición de la familia Pomar.
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Contexto político y repercusiones
En el tablero interno del oficialismo, Starc había sido impulsado por el entorno que responde a Santiago Caputo, asesor cercano del presidente Javier Milei. Su salida se produce a 24 horas de otra renuncia de peso en el Gobierno: la del secretario de Transporte, Luis Pierrini, también por motivos personales, lo que alimenta la percepción de una etapa de rotación en puestos de gestión.
Para un organismo cuya función central es monitorear flujos financieros y coordinar medidas preventivas, cualquier cambio en la conducción puede afectar procesos en curso, plazos de colaboración internacional y decisiones sobre prioridades de fiscalización.
Quién asumirá y qué plantea la nueva etapa
El reemplazo será Ernesto Gaspari, ex secretario de Coordinación y Planificación Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores. Desde Justicia lo presentaron como un profesional con experiencia en gestión pública y privada, finanzas y administración, y señalaron que su designación apunta a consolidar la institucionalidad del organismo.
El Ministerio detalló además los ejes que regirán la UIF en la nueva etapa: fortalecer mecanismos de prevención y control, optimizar el uso de información financiera y profundizar la cooperación con organismos nacionales e internacionales.
- Continuidad operativa: se espera que los equipos técnicos mantengan los procesos esenciales, pero cambios en prioridades o estilo de gestión pueden modificar plazos.
- Cooperación internacional: la relación con bancos centrales y unidades similares en el exterior será un foco para mantener credibilidad en intercambios de información.
- Impacto en investigaciones: casos judiciales en curso podrían experimentar ajustes en coordinación con fiscalías y jueces.
- Señal política: la sucesión reafirma la influencia de sectores afines al oficialismo en nombramientos clave.
La llegada de Gaspari deberá resolverse ahora en términos formales y operativos. Más allá de la comunicación oficial, analistas consultados coinciden en que la prueba será traducir los ejes anunciados en resultados concretos: mayor eficacia en prevención, transparencia en el uso de datos y continuidad en acuerdos internacionales.
En las próximas semanas será clave observar nombramientos complementarios dentro de la UIF, la comunicación pública sobre prioridades y la reacción de actores del sistema financiero y judicial. Todo ello definirá si el cambio de mando se percibe como una transición ordenada o como el inicio de una reorientación más profunda del organismo.












