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La visita del presidente Javier Milei al Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María generó una reacción pública entre los referentes del género: Alito Toledo, de Los Manseros Santiagueños, aprovechó la repercusión para reclamar respaldo institucional a la cultura popular y para subrayar la necesidad de mantener vivas las raíces musicales en un año clave para el conjunto.
Toledo habló durante la penúltima jornada de la edición 2026 del festival, un escenario que considera central para la difusión del folklore argentino. Para el músico, la presencia de la máxima autoridad nacional en el anfiteatro José Hernández tiene un valor simbólico y práctico: permite que el Gobierno conozca de primera mano cómo se viven estas manifestaciones culturales.
Un pedido por la cultura federal
El llamado de Toledo no fue sólo testimonial: reclamó que el apoyo a las expresiones tradicionales se extienda de manera federal, con políticas que acompañen a los artistas y a los festivales. Según el integrante del histórico conjunto, la mirada oficial puede potenciar la circulación del género y garantizar que la transmisión generacional no se fragmente.
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En sus declaraciones, el músico destacó la importancia de que las autoridades visiten los escenarios populares para entender su dinámica y su público, y pidió que el respaldo alcance tanto a los intérpretes consagrados como a las nuevas promociones que aprenden la chacarera y la zamba.
Mensaje a las nuevas generaciones
Más allá de la actualidad política, Toledo puso el acento en la preservación de la tradición: instó a los jóvenes a conocer e interpretar los ritmos que definieron al folklore nacional, recordando el legado de figuras históricas del género y defendiendo la continuidad de su esencia frente a las adaptaciones.
Para Los Manseros Santiagueños, mantener la identidad musical es una condición para la supervivencia del folklore en escenarios masivos y en las comunidades rurales donde nacieron esos modos expresivos.
- Visibilidad: la presencia presidencial puede aumentar la atención mediática sobre festivales y artistas.
- Políticas culturales: mayor contacto con el sector puede abrir la puerta a programas de apoyo y financiamiento.
- Riesgo de politización: cualquier gesto público conlleva interpretaciones y puede polarizar percepciones.
- Transmisión generacional: el impulso institucional influye en la continuidad de enseñanzas y espacios de formación.
Emoción y memoria en el escenario
La velada adquirió un tono especial por la conmemoración de los 67 años del conjunto. Onofre Paz, fundador y voz emblemática del grupo, vivió un momento de fuerte emoción al recordar sus inicios a los 16 años y la trayectoria que lo condujo hasta sus 83.
El grupo convirtió el campo de la doma en un encuentro íntimo con el público; Toledo cerró su intervención agradeciendo a las distintas generaciones que siguen al conjunto: desde los abuelos hasta los jóvenes que hoy concurren a los festivales.
La jornada dejó dos lecturas claras: por un lado, la música tradicional sigue siendo un eje de identidad y encuentro masivo; por otro, la visita de autoridades obliga a pensar la cultura como un asunto de Estado, con consecuencias prácticas para la sostenibilidad del sector.












