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A nueve meses de los comicios provinciales, una encuesta de la consultora Isasi-Burdman plantea un escenario reñido en Tucumán: el oficialismo y La Libertad Avanza aparecen prácticamente igualados, mientras un sector importante del electorado sigue sin definir su voto. Los problemas económicos —desde la inflación hasta la necesidad de combinar trabajos— emergen como factores clave que podrían decidir la carrera hacia 2027.
El sondeo, realizado en formato presencial con cerca de 1.000 entrevistas en la provincia, muestra lo que los analistas describen como un empate técnico entre ambos espacios. Julio Burdman, uno de los responsables del estudio, señala que esta paridad se repite en mediciones anteriores y que la hoja de ruta de la contienda aún está abierta.
El paisaje político cobró mayor visibilidad tras el anuncio de la reelección del actual gobernador y la presentación formal de la candidatura de Lisandro Catalán por La Libertad Avanza. Con ambos frentes definidos, la disputa por los votantes que no se han pronunciado se volverá central en los próximos meses.
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Qué revela la encuesta
Entre los hallazgos más relevantes figura un porcentaje de indecisos que, según cómo se formule la pregunta, se ubica entre el 20% y el 25% del electorado. Para el equipo que realizó el relevamiento, esa franja es lo suficientemente amplia como para alterar resultados si las campañas logran movilizarla.
Otras fuerzas políticas aparecen relegadas: ninguna alternativa opositora alcanza representaciones significativas y todas se mantienen por debajo del 5% en intención de voto.
- Muestra: casi 1.000 tucumanos, entrevistas presenciales.
- Intención de voto: empate técnico entre oficialismo y La Libertad Avanza.
- Indecisos: 20–25% según la formulación de la consulta.
- Otras fuerzas: por debajo del 5% cada una.
La economía como eje decisivo
Cuando se preguntó por los principales problemas de la provincia, la economía apareció en primer lugar: inflación, desempleo y salarios bajos concentran las mayores inquietudes. La inseguridad figura, pero con menor peso que los problemas económicos.

Burdman interpreta que, aunque la inflación nacional haya mostrado signos de desaceleración, la percepción local es que los precios siguen afectando con fuerza el bolsillo familiar. Ese malestar convierte a las políticas económicas provinciales en un terreno sensible para los candidatos.
Un rasgo particular del mercado laboral tucumano, según el consultor, es la prevalencia de hogares que necesitan más de una fuente de ingresos: “es habitual encontrar personas con empleo formal que complementan su salario con emprendimientos o trabajos adicionales”, lo que agrava la sensación de vulnerabilidad económica.
Voluntad de cambio y su traducción política
Otro dato que emergió del estudio es una clara inclinación hacia la renovación: alrededor del 60% de los encuestados manifiesta preferir una alternativa distinta a la continuidad. En una provincia con larguísima hegemonía peronista, ese sentimiento adquiere relevancia estratégica.
No obstante, la preferencia por el cambio todavía no se traduce en una ventaja consolidada para la oposición; la presencia de un amplio grupo de indecisos mantiene la contienda en equilibrio.
En las semanas que vienen la campaña probablemente gire en torno a propuestas concretas sobre precios, empleo y apoyo a emprendimientos locales. La capacidad de los candidatos para presentar soluciones creíbles a problemas percibidos como urgentes será determinante.
En definitiva, el sondeo deja visible un tablero competitivo y mutable: con un tercio del electorado en juego y la economía como tema central, las maniobras de campaña y la comunicación local pueden inclinar la balanza en los meses previos a las elecciones.












