Almeyda arremete contra Domínguez: réplica contundente por la Finalissima

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La cancelación de la Finalissima entre Argentina y España volvió a encender la polémica: mientras las federaciones intercambian reproches, el técnico del Sevilla, Matías Almeyda, respondió con dureza a las críticas del presidente de la Conmebol y la escena dejó abiertas preguntas sobre el impacto deportivo y político del incidente. La controversia llega en un momento clave, con la mirada puesta en el Mundial y en la gestión de las relaciones entre confederaciones.

Al consultársele por las declaraciones de Alejandro Domínguez, Almeyda minimizó el valor competitivo del partido y puso el foco en el contexto más amplio: declaró que la Finalissima no alteraba la preparación ni el palmarés de los futbolistas y reclamó que la atención se dirija al Mundial.

En el mismo intercambio, el entrenador del Sevilla cuestionó la postura pública de Domínguez sobre la disputa y dejó entrever diferencias de perspectiva entre las instituciones. Sus palabras añadieron tensión a una discusión que ya había escalado por la cancelación del encuentro programado originalmente en Doha.

Qué pasó y por qué importa ahora

El duelo, previsto para el 27 de marzo en Doha, fue suspendido por motivos de seguridad vinculados a la reciente escalada de violencia en Oriente Medio, según comunicaron las partes. Las federaciones no consiguieron fijar una nueva fecha y finalmente anunciaron la cancelación, lo que derivó en comunicaciones públicas con reproches entre ambos lados.

La relevancia inmediata va más allá del partido: afecta la relación entre Conmebol y UEFA, complica la agenda de selecciones que buscan rodaje antes del Mundial y crea tensiones diplomáticas sin resolver entre dirigentes deportivos.

Reacciones públicas

El presidente de la Conmebol aprovechó la oportunidad para lanzar una observación punzante que algunos interpretaron como una provocación hacia Argentina y España. Domínguez sugirió que, si se aplicara un walkover, Argentina sería considerada bicampeona de la Finalissima, y defendió la postura de su organismo ante la situación.

Desde España, el seleccionador Luis de la Fuente dejó clara su postura: señaló que tanto él como la Real Federación Española de Fútbol estaban dispuestos a disputar el encuentro y valoró el esfuerzo para intentar que se jugara.

La discusión pública escaló entre declaraciones, subrayando la falta de coordinación entre las partes y la dificultad de fijar soluciones rápidas en un calendario internacional ya muy apretado.

Consecuencias para Almeyda en La Liga

En paralelo al cruce por la Finalissima, Almeyda atraviesa una novedad disciplinaria: su sanción por la expulsión frente al Alavés fue revisada a la baja y este fin de semana afrontará el último encuentro de suspensión contra el Valencia en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

El proceso administrativo que derivó en la reducción se basó en una interpretación reciente del artículo 127 del Código Disciplinario de la RFEF, que establece criterios para sanciones por protestas a los árbitros. La modificación permite ahora aplicar, con carácter retroactivo, una pena menor en ciertos casos.

El club explicó que, tras la petición de sus servicios jurídicos y la aceptación del Comité de Competición, la sanción quedó acortada:

  • Inicialmente se impusieron siete partidos.
  • Posteriormente la cifra se redujo y, tras recursos y decisiones administrativas, quedó finalmente en cinco encuentros.
  • El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) ya había recortado un partido por las manifestaciones de arrepentimiento mostradas por el técnico.

Estos cambios permiten a Almeyda volver al banquillo de su equipo en La Liga antes de lo previsto, un alivio deportivo para el Sevilla en una fase importante del campeonato.

¿Qué queda por resolver?

Varias cuestiones siguen abiertas:

  • Reprogramación de partidos: No existe por ahora un acuerdo para reubicar la Finalissima en el calendario.
  • Relaciones institucionales: La comunicación entre Conmebol y UEFA quedó resentida y requerirá gestos para normalizarla.
  • Impacto deportivo: Los seleccionadores pierden una prueba competitiva útil en la preparación para el Mundial.

En los próximos días será clave observar si alguna de las federaciones impulsa un nuevo intento de arreglo o si la cuestión se transforma en un punto de fricción permanente entre autoridades del fútbol. Mientras tanto, en Sevilla ya se preparan para recuperar a su entrenador y centrar la atención en La Liga.

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