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La posibilidad de que Pablo Guede regresara a San Lorenzo se desvaneció esta semana y dejó al club en una situación de urgencia tras la salida del entrenador Damián Ayude. La negativa del DT a romper su vínculo con Alianza Lima obliga a la dirigencia a acelerar la búsqueda de un reemplazante en medio de presiones económicas y políticas.
El despido de Ayude llegó luego del contundente 5-2 en el Nuevo Gasómetro frente a Defensa y Justicia, un resultado que precipitó la decisión de la comisión directiva. Inmediatamente, la mesa chica del club abrió contactos con varios nombres y Guede apareció como opción prioritaria por su experiencia previa en Boedo.
Negociaciones truncas
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Según fuentes cercanas al club, la negociación se estancó por la cláusula de salida que liga al entrenador con la institución peruana, valuada en torno a los 250.000–300.000 dólares. Esa exigencia rompió el equilibrio entre lo deportivo y lo financiero: ni el propio técnico ni San Lorenzo habrían estado dispuestos a afrontar ese costo.
La consecuencia inmediata es que San Lorenzo evita el desembolso, pero pierde tiempo en un mercado de técnicos ya ajustado. La falta de acuerdo con Guede obliga a retomar la agenda de candidatos y a resolver internamente quién tendrá la responsabilidad de elegir al nuevo proyecto futbolístico.
Interinato y calendario inmediato
Hasta tanto se confirme una contratación, la conducción del primer equipo quedó a cargo del director de la Reserva, Alan Capobianco, quien dirigirá al plantel en el compromiso de Copa Argentina frente a Deportivo Rincón de los Sauces.
Es una solución transitoria: Capobianco conoce la estructura del club y puede ofrecer continuidad, pero la dirigencia deberá decidir si apuesta por una salida provisional breve o por una contratación con mayor plazo y respaldo económico.
- Plazo apretado: la dirigencia necesita cerrar técnico cuanto antes para ordenar pretemporada y plantel.
- Impacto económico: la cláusula evitada reduce gastos inmediatos pero limita opciones.
- Presión social y política: la elección del entrenador influirá en la percepción del oficialismo y la oposición hacia la gestión deportiva.
- Riesgo deportivo: continuidad interina puede afectar resultados en torneos y la moral del vestuario.
El contexto institucional complica la toma de decisiones. San Lorenzo afronta próximas elecciones presidenciales el 30 de mayo, y en ese marco los nombres para dirigir el equipo deben, en teoría, contar con consenso entre oficialismo y oposición.
Fuentes dentro del club señalan que esa exigencia de consenso no siempre se cumple: hay fricciones internas que dificultan acuerdos rápidos sobre el perfil del entrenador y la estrategia a seguir. Esa disputa institucional convierte a la búsqueda de técnico en un problema que trasciende lo meramente deportivo.
En lo inmediato, la agenda marca el encuentro de Copa Argentina y una seguidilla de compromisos que exigirán respuestas rápidas. Si la decisión se demora, el equipo podría perder tracción deportiva y el futuro del próximo ciclo quedará condicionado por las limitaciones presupuestarias y los acuerdos políticos internos.












