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Eduardo Coudet debutó con victoria y, más allá del 2-1 ante Huracán, dejó señales de un alivio anímico que River necesitaba con urgencia. El triunfo llega en un momento clave de la temporada y plantea la posibilidad de que el equipo recupere confianza justo antes de dos compromisos que, en teoría, son accesibles.
Un cambio palpable en el vestuario
El equipo mostró un rostro menos cargado que en las últimas semanas del ciclo de Marcelo Gallardo: mayor movilidad, mayor intensidad y una sensación colectiva de que las cosas pueden salir mejor. No es solo optimismo: en el segundo tiempo River fue protagonista y encontró vías para generar peligro de forma consistente.
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Pequeños detalles también colaboraron: una oportunidad fallida de Lucas Blondel al final —un episodio que rozó lo increíble— terminó dependiendo del filo de la fortuna y ayudó a que el resultado se mantuviera a favor de los de Núñez.
Lo que quedó en evidencia
Al margen del triunfo, persistieron errores habituales. Hubo una mano de Lucas Martínez Quarta que derivó en penal y dejó la sensación de que algunas decisiones defensivas siguen siendo poco inteligentes. La actuación del árbitro Nicolás Ramírez —con tendencia a sancionar con facilidad— generó comentarios y recordó la figura de los referís que penalizan cualquier roce.
Facundo Colidio no encontró su mejor versión y volvió a sufrir con las decisiones del juez; Paulo Díaz tuvo un final de partido tenso, cerca de protagonizar una nueva falla que River no puede permitirse con regularidad. Coudet, por su parte, optó por no darle minutos a Kevin Castaño, una señal de que el colombiano está lejos de ganarse un lugar influyente en el equipo.
Sin embargo, el rendimiento colectivo en la segunda mitad compensó varios defectos individuales: la actitud fue distinta, y el equipo recuperó elementos que habían quedado en falta en las últimas rondas.
- Estado anímico: el plantel mostró un nuevo ánimo y mejor circulación en ataque.
- Jugadores en alza: Santiago Beltrán se confirmó como una de las revelaciones del año; Gonzalo Montiel se proyecta como una referencia ofensiva en 2026.
- Dudas: errores defensivos puntuales y la irregularidad de Juan Fernando Quintero en pases clave.
- Árbitros: decisiones controvertidas que podrían condicionar más partidos si la tendencia a sancionar con prontitud se mantiene.
En lo estadístico, el triunfo alcanzó impacto inmediato: River inició el encuentro fuera del top 8 y lo cerró a tres puntos del líder, además de superar a Boca en la tabla anual. El dato de la fragilidad visitante también cobra relevancia: en los últimos nueve partidos como visitante el equipo apenas había ganado uno, ante Barracas Central.
¿Qué viene y por qué importa?
El calendario ofrece dos compromisos que, sobre el papel, son asumibles: Sarmiento en el Monumental y Estudiantes de Río Cuarto. El precedente reciente no garantiza nada —River cayó ante Sarmiento la temporada pasada— pero la racha positiva podría consolidarse si el equipo sostiene la intensidad mostrada en el segundo tiempo.
Más allá del resultado, lo relevante es la posibilidad de que un triunfo contagie seguridad y vuelva a encadenar buenas actuaciones. Si el equipo aprovecha este impulso, el resultado de hoy dejará de ser un episodio aislado para convertirse en el inicio de una reacción deportiva.
La temporada sigue siendo larga y un ciclo no se define por un estreno; aun así, en Núñez respiraron hoy con más calma. La lectura inmediata es clara: River recuperó un pulso que parecía perdido y, si mantiene la misma predisposición, tiene chances reales de convertir esta victoria en el primer eslabón de una racha positiva.












