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San Lorenzo sigue afrontando una deuda con los hermanos Romero justo cuando ambos se convirtieron en refuerzos de equipos rivales del club: Ángel estampó su firma con Boca y Óscar se prepara para sumarse a Huracán. La situación económica y deportiva vuelve a estar en el centro del debate en Boedo y tiene consecuencias inmediatas.
En marzo de 2021 los Romero rescindieron su vínculo con el club y, luego, las partes pactaron una compensación por salarios atrasados que quedó fijada en torno a 1,2 millones de dólares. Ese compromiso no llegó a cancelarse por completo y el Ciclón continúa abonando la deuda mediante un plan de cuotas para evitar medidas administrativas.
La persistencia del pago tiene efectos concretos: en el pasado la institución llegó a ser inhibida por la misma causa, por lo que la actual modalidad de abonos busca prevenir nuevos impedimentos para inscribir jugadores.
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Qué cambia ahora
El dato que atrae la atención pública es simple: San Lorenzo está pagando a dos futbolistas que hoy defienden camisetas de clubes rivales en la misma ciudad y en la misma temporada. Ese cruce alimenta discusiones sobre prioridades financieras y sobre la relación entre la dirigencia y sus exjugadores.
- Deuda pactada: aproximadamente USD 1.200.000 por salarios atrasados.
- Acuerdo: plan de pagos en cuotas para evitar nuevas sanciones.
- Situación deportiva: Ángel (nuevo en Boca) y Óscar (próximo en Huracán) volvieron al fútbol argentino tras pasos por clubes extranjeros.
- Riesgo: la mora podría derivar en inhibiciones que afectan la gestión deportiva del club.
Ambos futbolistas tuvieron un ciclo conjunto en San Lorenzo entre 2019 y 2021 que dejó un vínculo afectivo con parte de la hinchada, pero también episodios de tensión dentro del plantel y con el cuerpo técnico. En la consideración pública pesan tanto sus rendimientos dentro del campo como las disputas extracurriculares que marcaron aquel periodo.
El recuerdo en Boedo
Durante su estadía en el club, los dos hermanos disputaron en conjunto alrededor de cincuenta partidos. En ese lapso, Ángel convirtió quince goles aproximados y Óscar anotó una decena; cifras que justificaron su protagonismo en el equipo.
Más allá de las estadísticas, su paso se recuerda por la cercanía con parte del público y por algunos roces internos que alimentaron la cobertura mediática en su momento.
Para San Lorenzo la combinación de obligaciones económicas pendientes y la salida de figuras que retornan como rivales representa un desafío directo: mantener la solvencia y la capacidad de incorporar sin quedar atado por restricciones legales. La decisión de seguir abonando en cuotas muestra la intención de evitar sanciones, pero deja abierta la discusión sobre las prioridades financieras del club y la percepción social de esa gestión.












