Insua provoca polémica: afirma no haber presenciado la lesión de su hijo en el vestuario

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El entrenador de Barracas Central, Rubén Darío Insua, protagonizó este jueves una respuesta que generó dudas sobre el manejo de un incidente en el vestuario: dijo no haber presenciado la lesión que sufrió su hijo, el lateral Rodrigo, durante el entretiempo del partido por los 32avos de final de la Copa Argentina. El episodio y la posterior actuación del defensor —que jugó la segunda mitad con un vendaje— ponen en primer plano asuntos sobre la seguridad del plantel y el manejo médico en competición.

Qué ocurrió y cómo afectó al jugador

Según la reconstrucción del hecho, Rodrigo Insua sufrió un corte tras golpearse contra un vidrio en el vestuario cuando el equipo se retiró al descanso, con Barracas abajo 2-0 ante Temperley. El defensor de 28 años recibió atención y volvió a la cancha en el complemento con un vendaje que limitó su movilidad en el brazo.

La protección aplicada le impidió realizar movimientos habituales, como elevar el brazo para ejecutar un saque de banda o manipular sus cordones con normalidad, lo que llamó la atención dentro del estadio y en el cuerpo técnico rival.

La versión del entrenador

En diálogo con TyC Sports, Insua afirmó que no había presenciado el incidente en el vestidor y que sólo sabía que su hijo tenía un corte; por eso, explicó, supuso que estaría en condiciones de jugar cuando volvió al campo. El técnico valoró la capacidad del equipo para revertir el resultado, aunque reconoció que el primer tiempo fue flojo.

  • Incidente: golpe contra un vidrio en el entretiempo (según fuentes del club).
  • Jugador afectado: Rodrigo Insua, lateral —vendaje en el segundo tiempo—.
  • Resultado: empate 2-2 y clasificación de Barracas por penales 4-3.
  • Declaración del DT: no presenció la lesión; confía en que el jugador estaba apto para seguir.

Desde lo táctico, Insua admitió que el equipo mejoró notablemente en la segunda mitad: mayor circulación de la pelota, más energía y un cambio de actitud que permitió empatar y finalmente imponerse en la tanda de penales. El director técnico también comentó que todavía falta recuperar la soltura colectiva y que la acumulación de partidos podría ayudar a encontrarla.

El contexto importa: la Copa Argentina vuelve a evidenciar su nivel competitivo, donde equipos de categorías distintas pueden complicar o eliminar a clubes de mayor jerarquía. Insua citó ejemplos recientes como señales de esa paridad y subrayó que su plantel sabía a qué tipo de rival se enfrentaba en Temperley.

Más allá de la anécdota familiar, el episodio abre preguntas prácticas para el club: protocolos de atención en vestuarios, acceso a zonas con cristales y la supervisión médica inmediata antes de permitir que un futbolista lesionado continúe en cancha. Son aspectos que, en torneos de eliminación directa, pueden marcar la diferencia entre seguir en competencia o quedar afuera.

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