
Si hablamos de Villa La Florida, es imposible no recordar a este humilde hombre que, además de mucho respeto, llevaba consigo gran cantidad de incógnitas.
Villa La Florida es una localidad distinta a todas dentro del partido de Quilmes. Sus vecinos trabajan a diario tratando de mantener un estilo barrial que permite que todos los habitantes se conozcan entre sí. Tal es el vecinalismo que tienen que, aprovechando las redes sociales, crearon un Grupo de Facebook que cuenta con casi 15 mil integrantes, el cual utilizan para compartir imágenes del barrio, novedades, eventos solidarios y muchas cosas más. Dentro de este espacio, las pocas fotos de un hombre llamado Fernando, que se encontraba en situación de calle, se destacaban obteniendo miles de comentarios.
Entre estas palabras, muchos de los vecinos planteaban diferentes historias que rodeaban la figura de Fernando: ¿Era hermano del Doctor Oller? ¿Se trataba de un médico que se tiró al abandono tras no poder salvar a su esposa? ¿Era dueño de varias empresas?
Un grupo de mecánicos de Villa La Florida que conocía al Doctor Oller, aseguraron que ante la inquietud de los vecinos preguntaron al médico si realmente era su hermano, a lo que el señor Oller respondió: “¿Ustedes piensan que si fuese mi hermano yo dejaría que estuviera en la calle? No tengo ningún parentesco con él”.
Para obtener algo más de información, no había mejor opción que dialogar con la señora Lidia Bogado, gran referente del barrio que además colaboró mucho con él. Lidia informó que Fernando era una persona amable y respetuosa, que siempre solía pedir cigarrillos pero que nunca molestaba a nadie. “Sé que tras estar internado en el Hospital, lo trasladaron al Hogar Municipal” detalló la señora Bogado.
Silvina Artaza y Alicia Zalewski, Subdirectora y enfermera de la residencia de mayores “Ave Fénix” respectivamente, contaron cómo fueron los últimos días de Fernando.
En primer lugar, uno de los datos más importantes que los vecinos desconocían,es que su apellido era “Russo”. Según la información que pudo recabar la Municipalidad de Quilmes, a través de la secretaria de Desarrollo Social, Fernando nació el 23 de diciembre de 1940.
Tras varios ingresos al Hospital de Solano por diferentes golpes y tras constatar que no tenía familia alguna, Fernando fue trasladado al Geriátrico Municipal. Allí, el personal cuidó y cambió rotundamente la imagen del “señor Russo”. Cuando deambulaba por Villa solía andar con animales, barba, pelo largo y un saco grande y pesado. Las últimas imágenes de Fernando lo mostraban aseado por completo y con una gran prolijidad que destacaban sus hermosos ojos claros.
Alicia, una de las enfermeras que más recuerda a Fernando, aseguró que solía contarle que no era de su agrado estar en el Hogar. “Siempre me decía que quería volver a Villa La Florida para ir a ´los patitos´. Además contaba que era dueño de una empresa de golosinas, pero eran tantas las cosas que contaba que no sabíamos qué era verdad y que no”.
Con respecto al rumor de que quizás era un doctor, Alicia detalló “no sé si lo era ni tampoco había información en su legajo, pero puedo decirte que se lavaba las manos una y otra vez, tal como lo hacen los médicos”.
Sus últimos días
En julio de 2011, Fernando Russo se encontraba en una de las habitaciones del “Hogar Ave Fénix” y tras un mal movimiento se cayó y se quebró la cadera. Rápidamente, el personal municipal llamó a la ambulancia con la intención de que lo trasladaran al hospital. En el momento que los doctores se disponían a operarlo, Fernando no resistió y perdió la vida el 11 de julio del 2011. El informe final indica que el motivo fue un “Paro cardíaco no traumático”.
Sus restos
Tras su muerte, el Hospital y el Municipio de Quilmes tramitaron su traslado al cementerio de Ezpeleta, donde descansa desde hace 5 años.
Para la gente que quiera llevarle un ramo de flores, sus restos descansan en la sección 304, fila 3, sepultura 22. Si bien el número puede llegar a resultar un problema, lo cierto es que dentro del camposanto hay empleados muy atentos que ayudan a los visitantes a encontrar el lugar.
Para esta nota, agradecemos a la señora Lidia Bogado, vecina del barrio Villa La Florida, y a Silvina Artaza y Alicia Zalewski, empleadas del Hogar “Ave Fénix” que colaboraron con nuestra humilde investigación.
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