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El Ejecutivo nacional suprimió el Ministerio del Interior y reasignó sus funciones a la Jefatura de Gabinete, en un movimiento que concentra responsabilidades clave del Estado en un único despacho y cambia el mapa de la relación entre Nación y provincias. La norma fue publicada este viernes en el Boletín Oficial y coloca a Diego Santilli al frente de esas nuevas tareas tras la salida de Manuel Adorni.
Según el Gobierno, la decisión responde a criterios de reorganización administrativa y a la necesidad de «agilizar la gestión». En la práctica, implica que competencias que hasta ahora dependían de una cartera específica pasarán a coordinarse desde la Jefatura de Gabinete.
Qué funciones se trasladan y por qué importan
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La transferencia abarca tanto trámites cotidianos como áreas con impacto político: desde el control de fronteras y el registro de identidades hasta la coordinación con gobernadores y la administración del régimen electoral. Ese conjunto de responsabilidades define, en buena medida, la operativa federal y la gestión de asuntos sensibles en el territorio.
- Relaciones intergubernamentales: interlocución con gobernadores, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipios; coordinación interjurisdiccional y políticas de descentralización.
- Instituciones y registros: el Registro Nacional de las Personas pasará a depender de la Jefatura.
- Seguridad territorial y fronteriza: competencias sobre zonas fronterizas y ámbitos adyacentes.
- Políticas sectoriales: turismo, ambiente, deporte, ciencia y tecnología, y desarrollo regional.
- Comunidades indígenas: seguimiento y coordinación de políticas específicas.
- Régimen electoral y partidos: administración de aspectos vinculados a elecciones y organización partidaria.
Al concentrarse estas áreas en manos de la Jefatura, el poder ejecutivo centraliza instrumentos que suelen marcar la relación con las provincias y la puesta en marcha de políticas públicas, especialmente en años con agendas electorales activas.
Nuevos cargos y la estructura del Ejecutivo
El DNU 571/2026 no solo suprime la cartera: además creó dos cargos con jerarquía de secretario para asistir al jefe de Gabinete. Mediante decretos complementarios se designó a Guillermo Ignacio Devitt —hasta ahora al frente de Asuntos Estratégicos— como vicejefe de Gabinete (Decreto 574/2026), y a Gustavo Javier Coria, quien ocupó la Secretaría de Interior, como vicejefe de Gabinete del Interior (Decreto 575/2026).
Con estos cambios, la administración nacional queda integrada por ocho carteras formales: Relaciones Exteriores, Defensa, Economía, Justicia, Seguridad Nacional, Salud, Capital Humano y Desregulación y Transformación del Estado. La eliminación del Ministerio del Interior reduce el número de ministerios pero amplía el alcance de la Jefatura.
Reacciones y consecuencias políticas
En un contacto con medios, el presidente respaldó públicamente la llegada de Santilli y destacó su capacidad para la gestión política, un perfil que, según la Casa Rosada, será necesario para negociar con mandatarios provinciales. La movida implica, además, un traslado de poder administrativo que obligará a gobernadores y municipalidades a redefinir canales de diálogo con la Nación.
Analistas políticos y funcionarios provinciales ya advierten que la concentración funcional puede acelerar decisiones en algunos temas pero también generar tensiones por la pérdida de una cartera autónoma dedicada a la articulación federal.
Lo que conviene vigilar
- Cómo se organizan los nuevos equipos dentro de la Jefatura y si mantienen oficinas técnicas especializadas para áreas sensibles.
- El impacto sobre la gestión del Registro Nacional de las Personas y los servicios asociados a la ciudadanía.
- La dinámica política entre la Nación y las provincias en materia electoral y de descentralización.
- Medidas concretas en fronteras, turismo y comunidades indígenas y cómo se reflejarán en el presupuesto y la operativa.
En los próximos días se esperan resoluciones administrativas que detallen la transición práctica de personal y funciones. La medida modifica no solo la estructura ministerial, sino la forma en que el Estado nacional se comunica y coordina con el resto del país, un cambio con efectos inmediatos en la gestión pública y en el tablero político.












